viernes, 8 de junio de 2018

Cámara al Hombro: Primeras exhumaciones en el Valle de los Caídos



Cunetas de carreteras españolas y tapias de cementerios esconden los restos mortales de miles de personas desaparecidas durante la guerra civil, entre 1936 y 1939, y los posteriores años de la dictadura de Francisco Franco.



Las asociaciones de víctimas estiman que se produjeron alrededor de 150 000 desapariciones. Incluso hay quienes consideran que España podría ser el segundo país del mundo con más desaparecidos cuyos restos no han sido recuperados ni identificados después de Camboya.



Los hijos y, ahora también nietos, de aquellos desaparecidos llevan décadas exigiendo a los gobiernos democráticos la exhumación de las fosas comunes para recuperar los restos mortales de sus parientes para que puedan reposar junto a su familia.



En 1979, 4 años después de la muerte del dictador Francisco Franco, una localidad de la provincia de Burgos logró exhumar a 6 de sus víctimas tras una orden judicial. Fueron las primeras exhumaciones en España. Pero la justicia no siempre ha avalado a los familiares de los desaparecidos y aún quedan muchas fosas comunes por abrir. Obstáculos y silencio son los dos elementos principales a los que se enfrentan las víctimas.



La familia paterna de Rosa desapareció prácticamente durante la guerra y el franquismo. Lleva años buscando información y luchando para que se haga justicia.



A 59 kilómetros de Madrid, la capital de España, en la localidad de San Lorenzo de El Escorial, se encuentra el Valle de los Caídos. El único gran monumento de Europa dedicado a la memoria de un dictador.



Erigido entre 1940 y 1958, contó con ingenieros especializados, pero fue construido en su mayor parte por 20 000 presos del régimen de Franco, a los que se les obligaba a trabajar en duras condiciones a cambio de reducciones de pena.



Este lugar está considerado la mayor fosa común de España, con 33 000 cadáveres. Algunos de ellos, enterrados durante sus primeros años de existencia, sin ser identificados correctamente y sin informar a sus familias.



En ese mismo mausoleo, en un lugar preferente, se encuentran las tumbas del dictador Francisco Franco y del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, a quienes algunos fanáticos todavía visitan para rendirles culto.



En 1936, los hermanos Manuel y Antonio Ramiro Lapeña fueron fusilados en Calatayud y trasladados al Valle de los Caídos. Sus familiares, tras años de lucha, consiguieron que un juez autorizara su exhumación. El 23 de abril los peritos entraron en las criptas para elaborar un informe técnico y, ahora, podrían encontrar un nuevo obstáculo. A pesar de todos los obstáculos con los que se han ido encontrando, la familia Lapeña se siente con fuerza.



Las asociaciones de víctimas del franquismo llevan años pidiendo justicia. Reclaman una ley que condene la dictadura como régimen criminal.



El silencio fue una tónica común en muchas familias españolas. A veces por miedo, otras por considerar que así el pasado dolería menos. La periodista Cristina Fallarás ha publicado una novela con la que rompe el silencio que tras la guerra civil se impuso en su familia, nacional y republicana. ‘Honrarás a tu padre y a tu madre’ surgió fruto de una investigación con la que recuperó una parte de su pasado que ella considera que le fue robado.



El silencio sólo ha servido para mantener vivo el dolor de quienes llevan décadas luchando por recuperar la memoria y la dignidad de los represaliados. Las heridas de los familiares de las víctimas no se cicatrizarán hasta conseguir que los restos de sus desaparecidos descansen en paz junto a su familia.

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